MANACO CIERRA SUS PUERTAS TRAS 86 AÑOS, ACUMULA BS 130 MILLONES EN PÉRDIDAS Y DEJA A SUS TRABAJADORES EN LA INCERTIDUMBRE. MUERE UNA PARTE DE LA HISTORIA INDUSTRIAL DE COCHABAMBA.

Cochabamba, 31 de octubre de 2026.- La industria cochabambina Manufactura Boliviana S.A. (MANACO) anunció el cierre definitivo de su planta productiva, poniendo fin a 86 años de historia industrial. La empresa atribuye la decisión a la crisis económica, los conflictos sociales y pérdidas acumuladas de 130 millones de bolivianos.

La determinación provocó la reacción inmediata de los trabajadores, que tomaron las instalaciones y se declararon en estado de emergencia en rechazo al cierre y en defensa de sus fuentes laborales.

La empresa anunció que pagará el 100% de los beneficios sociales y una gratificación extraordinaria adicional. Sin embargo, la promesa de indemnizaciones no despeja la incertidumbre sobre el futuro laboral de sus trabajadores.

MANACO: UNA HISTORIA QUE MARCÓ A COCHABAMBA

• 1940: Un grupo de empresarios de origen checoslovaco, encabezado por Zvonko Macourek, impulsó la creación de la fábrica bajo la influencia de la industria de calzados Bata, fundada por Tomáš Baťa.
• 4 de junio de 1940: Salió el primer par de zapatos de sus instalaciones, inicialmente ubicadas en la calle General Achá de Cochabamba.
• 1941: La fábrica se trasladó a Quillacollo, donde se convirtió en uno de los principales motores económicos y sociales del municipio.
• Su impacto: Manaco no solamente fabricaba zapatos. Alrededor de la industria surgieron barrios obreros, una escuela para los hijos de los trabajadores, instalaciones deportivas y servicios sociales.
• En sus mejores épocas: llegó a tener alrededor de 1.800 trabajadores, según antecedentes históricos.
• El último registro de 2017 reportaba más de 700 trabajadores y un registro histórico de 2015 mencionaba 731 personas: 531 obreros y 200 empleados.

El cierre de Manaco no es solamente el final de una fábrica: representa un golpe a la memoria industrial de Quillacollo y de Cochabamba,  y a una tradición productiva que acompañó a varias generaciones de cochabambinos.

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