
29 de junio.- Tras más de 50 días de bloqueos en las carreteras del país, la industria de El Alto enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años, con un impacto que va más allá de las pérdidas económicas y compromete la competitividad y la confianza en la región.
Según la Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), la paralización de las rutas nacionales no solo dejó pérdidas económicas superiores a $us 150 millones para la industria alteña, sino que también deterioró la confianza empresarial, afectó contratos internacionales, encareció los costos logísticos y puso en riesgo futuras inversiones.
“La ciudad de El Alto emerge de este periodo de más de 50 días de bloqueos con una profunda afectación económica, productiva y social. Más allá de las pérdidas económicas directas, se ha generado un deterioro significativo de la confianza empresarial, la seguridad para las inversiones y la percepción de estabilidad necesaria para desarrollar actividades productivas de largo plazo”, señaló el presidente de la entidad, José Eduardo Iriarte
Sin embargo, el sector industrial considera que El Alto mantiene fortalezas estructurales que le permiten proyectar una recuperación sólida hacia el futuro: una importante base industrial y manufacturera, capital humano emprendedor, ubicación estratégica vinculada a los corredores logísticos nacionales y a los puertos del Pacífico, además de una cultura empresarial dinámica.
“La historia de La Paz demuestra que somos un pueblo resiliente. Hemos superado crisis económicas, conflictos sociales y momentos de profunda incertidumbre, y siempre hemos salido adelante gracias al trabajo de nuestra gente”, agregó Iriarte.
Afectación
De acuerdo con Cadinpaz, prácticamente todos los sectores industriales establecidos en El Alto sufrieron las consecuencias de los bloqueos. Las industrias manufactureras, alimenticias, metalmecánicas, textiles, de materiales de construcción y aquellas vinculadas al comercio exterior registraron severas dificultades para operar.
La institución estima que más del 70% de la producción industrial redujo considerablemente sus operaciones o paralizó temporalmente sus actividades durante el periodo de conflictividad.
Las pérdidas económicas superan $us 150 millones y alcanzan a cerca de 9.000 unidades productivas, comprometiendo además miles de empleos directos e indirectos en toda la región.
A ello se suman costos derivados de incumplimientos contractuales, retrasos en la entrega de productos, incremento de los gastos de transporte, almacenaje, sobrestadía de contenedores y encarecimiento de materias primas.
Confianza
Para el titular de Cadinpaz, el mayor perjuicio no es únicamente financiero.
Los bloqueos sociales interrumpieron cadenas de suministro, dificultaron el abastecimiento de materias primas y retrasaron la entrega de productos terminados tanto en el mercado interno como en el exterior.
En el comercio internacional, explicó, se registraron importantes sobrecostos por retrasos portuarios y permanencia de contenedores, mientras que compradores internacionales comenzaron a percibir mayores riesgos para abastecerse desde Bolivia.
«El principal daño de largo plazo es el deterioro de la confianza empresarial y de la percepción de seguridad para las inversiones», señaló el dirigente empresarial.
Según Cadinpaz, recuperar esa confianza exigirá estabilidad institucional, seguridad jurídica y garantías para el desarrollo de las actividades productivas.
La organización considera que la normalización de operaciones podría concretarse en los próximos meses; sin embargo, reconstruir la imagen de El Alto como un destino confiable para invertir podría tomar varios años.
«La experiencia internacional demuestra que la confianza es uno de los activos más difíciles de reconstruir», sostuvo el presidente de la entidad departamental.
Por ello, Iriarte remarcó que la recuperación no debe limitarse a restablecer la situación previa a los bloqueos, sino que debe impulsar una importante transformación estructural que fortalezca la competitividad industrial.
Reactivación
Aunque Cadinpaz aún no tiene información formal sobre un proceso masivo de cierre o traslado de empresas, reconoce que los inversionistas reevalúan permanentemente sus decisiones de expansión.
La incertidumbre generada por conflictos recurrentes, advierte la institución, incrementa la percepción de riesgo y puede provocar la postergación de inversiones o ajustes en las operaciones de algunas compañías.
Los principales peligros identificados para la industria son: pérdida de competitividad frente a otras regiones, reducción de nuevas inversiones, migración de capitales, incremento de costos logísticos, menor generación de empleo formal y deterioro de la imagen empresarial de la ciudad.
Pese al escenario adverso, Cadinpaz proyecta que El Alto mantiene fortalezas que podrían convertirla en uno de los principales polos industriales del país.
Entre ellas destacan capital humano joven, tradición manufacturera, ubicación estratégica para el comercio nacional e internacional, la conexión con los puertos del Pacífico, el potencial logístico, la disponibilidad de espacios para expansión industrial y los incentivos contemplados en la legislación de promoción económica.
No obstante, la institución empresarial ve indispensable mejorar sobre todo la planificación urbana e industrial, desarrollar infraestructura especializada, garantizar acceso a servicios básicos para producción y consolidar parques industriales modernos mediante alianzas público-privadas.
Plan
Plantea un programa integral de recuperación dividido en tres etapas para su dinamización.
En el corto plazo propone un diferimiento de las obligaciones tributarias, reprogramación de créditos empresariales, flexibilización temporal en pagos de electricidad, compensación de costos logísticos y mayores facilidades para el comercio exterior.
En el mediano plazo postula la creación de un Fondo de Reactivación Productiva y del Empleo, líneas de crédito concesional para capital de operaciones e inversión, además de programas de innovación tecnológica y digitalización.
A largo plazo considera prioritario aprobar una nueva Ley de Inversiones, fortalecer la seguridad jurídica, impulsar una política nacional de transición energética, combatir el contrabando y desarrollar infraestructura logística.
La Razón se contactó con la empresa Soboce para conocer sus perspectivas. Sin embargo, no tuvo respuesta al requerimiento. periodístico hasta cierre de edición.
Visión
La organización empresarial sostiene que la generación de empleo formal dependerá directamente de la capacidad de atraer inversiones sostenibles.
Entre las áreas prioritarias identifica parques industriales modernos, infraestructura logística, centros tecnológicos, formación técnica especializada, industrias manufactureras con valor agregado, economía digital y fortalecer el comercio exterior.
Si el país logra consolidar estabilidad política, seguridad jurídica e infraestructura competitiva, Cadinpaz proyecta que El Alto puede convertirse durante los próximos 10 años en el principal polo industrial, logístico y exportador del occidente boliviano.
Ese desarrollo, debe sustentarse en cuatro pilares: estabilidad institucional, infraestructura moderna, capital humano altamente capacitado e incentivos para la inversión privada, señala.
Como parte de las acciones para dinamizar la economía, Cadinpaz anunció la realización de una feria de reactivación económica el próximo 11 de julio, organizada junto con el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, la Gobernación paceña, el Viceministerio de Industrialización y otras instituciones.
Dato
El objetivo central será generar espacios comerciales para que las empresas exhiban toda su producción, establezcan nuevos contactos de negocios y fortalezcan los vínculos entre productores, industrias y consumidores.
La iniciativa también busca extenderse posteriormente a El Alto, Viacha y Caranavi como parte de una estrategia de integración productiva en todo el departamento.
Respecto al peso económico de la ciudad, Iriarte aclaró que actualmente no existe una estimación oficial del Producto Interno Bruto (PIB) específico de El Alto.
Las estadísticas solo presentan datos departamentales, por lo que únicamente se dispone del PIB de La Paz, cuya participación ronda una cuarta parte de la economía nacional. Pese a ello, diversos estudios coinciden en que El Alto constituye uno de los principales centros manufactureros del país.
Fuente: La Razón
