BOLIVIA ABRE CANAL CON EE.UU. PARA PASAR DE ACUERDOS A OPERATIVOS CONTRA LAS MAFIAS

14 de agosto.- Bolivia quiere dejar atrás la diplomacia de las declaraciones y convertir la cooperación internacional contra el crimen organizado, en operaciones concretas. Ese fue el planteamiento central que el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, llevó a la reunión de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), realizada el miércoles y jueves de esta semana en Panamá, donde sostuvo además un encuentro bilateral con el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, y el comandante del Comando Sur, general Francis Donovan.

“La cooperación operativa apunta a capacidades concretas: intercambio de información e inteligencia, interoperabilidad, entrenamientos, apoyo tecnológico, vigilancia de fronteras, espacio aéreo y ríos, inteligencia financiera, ciberdefensa y trazabilidad de sustancias controladas y precursores. Todo bajo el marco legal de cada país y con un objetivo claro: afectar la movilidad, logística, financiamiento ilícito y capacidad de regeneración de las redes criminales transnacionales”, declaró Justiniano en exclusiva a EL DEBER.

La propuesta boliviana plantea que la coordinación regional pase de los acuerdos políticos a planes de acción con responsables, plazos y mecanismos permanentes de evaluación. “Este espacio no puede quedarse en declaraciones: debe ser operativo, productivo y enfocado en lo que los países podemos hacer juntos”, afirmó el ministro al evaluar el foro. La propuesta busca resultados verificables y una respuesta regional sostenida frente a redes que operan en varios países y coordinación real.

La iniciativa coincide con el nuevo enfoque de Washington. Hegseth comunicó en Panamá que Estados Unidos está firmemente comprometido con trabajar junto a sus socios, para desmantelar los cárteles criminales transnacionales de la droga. Donovan explicó que los próximos pasos incluyen perfeccionar los planes, designar roles y naciones líderes, crear grupos de trabajo con objetivos e hitos e iniciar evaluaciones de resultados. La meta es contar con un plan de campaña de la A3C para noviembre

La amenaza ya está presente

El planteamiento boliviano ocurre cuando el avance del Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) dejó de ser solamente un riesgo fronterizo. Ambas organizaciones brasileñas tienen presencia documentada en Bolivia y disputan rutas y espacios vinculados al narcotráfico.

La tensión se hizo visible en San Matías, donde una serie de asesinatos a fines de julio llevó al Gobierno de Rodrigo Paz Pereira a reforzar la coordinación con Brasil. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, describió entonces la situación como una “guerra” entre ambas organizaciones por corredores utilizados para la exportación de droga.

El escenario se complicó después de la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Para Justiniano, esa realidad obliga a cambiar la mirada sobre la lucha antidroga. “La amenaza debe entenderse como un sistema regional. No estamos frente a hechos aislados, sino ante redes que combinan rutas, logística, financiamiento ilícito, corrupción, tecnología, violencia y capacidad de regeneración”, sostuvo.

La dimensión de la cooperación aumentó después de que Estados Unidos incorporara al PCC y al Comando Vermelho a su régimen de organizaciones terroristas.

Bolivia plantea concentrar la cooperación en áreas concretas: control de fronteras, espacio aéreo y ríos, protección de infraestructura crítica, inteligencia financiera, ciberdefensa y mejores sistemas de fiscalización y trazabilidad de sustancias controladas y precursores químicos.

“No se puede enfrentar a mafias transnacionales con instituciones aisladas ni con herramientas del pasado. Necesitamos más inteligencia, más tecnología, más interoperabilidad, más cooperación y más decisión”, afirmó Justiniano.

El encuentro de Panamá tuvo repercusión en distintos países latinoamericanos. En Colombia, la noticia de la autorización para avanzar hacia operaciones conjuntas con Estados Unidos generó un fuerte debate político, con sectores que respaldan una cooperación más agresiva contra el narcotráfico y otros que advierten sobre posibles efectos sobre la soberanía de ese país.

En Brasil, la discusión adquiere una dimensión particular porque el PCC y el Comando Vermelho son precisamente dos de las organizaciones alcanzadas por la nueva política estadounidense. Medios brasileños reportaron esta semana que Washington incluso abrió la posibilidad de utilizar capacidades cibernéticas contra esas estructuras, después de haberlas designado como organizaciones terroristas extranjeras.

El escenario deja a Bolivia ante una oportunidad y una exigencia. La oportunidad es acceder a mayor información, tecnología y entrenamiento para enfrentar estructuras criminales. La exigencia es demostrar que esa cooperación puede traducirse en resultados concretos en un corto plazo.

Fuente: El Deber

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