
País, 6 de Mayo de 2026.- La crisis económica y la tensión política volvieron a cruzarse este miércoles en Bolivia. Desde el sector industrial, el mensaje fue directo: el país ya no tiene margen para seguir atrapado entre bloqueos, incertidumbre política y falta de dólares.
En entrevista con el programa Influyentes, de EL DEBER, el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Gonzalo Morales, lanzó un pedido inusual y de alto impacto político: convocar con urgencia a una cumbre entre los cuatro líderes con representación parlamentaria y capacidad de decisión en el país: Rodrigo Paz, Jorge Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa.
“Estos cuatro líderes tan importantes en este momento tienen que reunirse, tienen que sentarse y juntos empezar a formar una hoja de ruta para que juntos salgamos adelante”, afirmó Morales durante la entrevista.
El dirigente empresarial sostuvo que Bolivia atraviesa un momento crítico y cuestionó que la Asamblea Legislativa continúe paralizada mientras la economía pierde dinamismo, crece la inflación y persisten los conflictos sociales. Según explicó, el empresariado considera fundamental avanzar en una nueva ley de inversiones y generar señales de estabilidad para atraer capital extranjero.
“Bolivia no puede seguir esperando”, insistió Morales, quien reveló que los gremios empresariales preparan una convocatoria formal a los líderes políticos para instalar una “cumbre política por la reactivación económica”.
Empresarios alertan pérdidas millonarias por bloqueos
La advertencia del presidente de la CNI llegó en medio de nuevas protestas y bloqueos que afectan distintas rutas del país. Morales aseguró que el impacto económico es severo y golpea tanto a las empresas como a la imagen internacional de Bolivia.
“El daño que se produce en la industria va entre los 10 y 12 millones de dólares diariamente, pero el daño a la economía de nuestro país va entre 50 y 60 millones de dólares diariamente”, sostuvo.
El dirigente explicó que las industrias bolivianas no solo enfrentan pérdidas por paralización de operaciones, sino también multas por incumplimientos en contratos internacionales y deterioro de la confianza externa.
“Cuando una empresa boliviana incumple un contrato de exportación, perdemos la confianza como país”, alertó. Según dijo, varios compradores internacionales ya buscan proveedores alternativos debido a la incertidumbre logística y los constantes conflictos internos.
Morales añadió que las protestas afectan toda la cadena productiva: trabajadores que no pueden llegar a sus fuentes laborales, vendedores impedidos de distribuir productos y logística paralizada por temor a hechos de violencia.
“El bloqueo solamente bloquea la economía de Bolivia, bloquea el progreso de los bolivianos y lo único que nos trae es una mala reputación a nivel internacional”, afirmó.
Falta de dólares golpea a la industria boliviana
Otro de los puntos críticos expuestos por el presidente de la CNI fue la escasez de dólares. Morales explicó que entre el 90% y el 95% de las materias primas que utiliza la industria boliviana provienen del exterior, por lo que el acceso a divisas se volvió un problema estructural.
“Necesitamos los dólares para poder cumplir con nuestros proveedores internacionales”, señaló.
El dirigente también cuestionó que las medidas anunciadas por el Gobierno para la devolución escalonada de dólares no representan una solución suficiente para el sector privado.
A ese escenario se suma la presión inflacionaria y el debate sobre un eventual segundo incremento salarial. Morales rechazó esa posibilidad y advirtió que podría poner en riesgo miles de empleos, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
“Bolivia tiene el tercer salario mínimo más elevado de la región y somos los que peor productividad tenemos”, sostuvo.
La declaración refleja la creciente preocupación empresarial por la combinación de conflictividad social, deterioro macroeconómico y ausencia de acuerdos políticos en un momento en que Bolivia enfrenta escasez de divisas, desaceleración económica y tensión sobre el empleo formal.
Fuente: El Deber
