La Paz, 6 de mayo de 2026.— Mientras el Gobierno expuso saunas y bares en terminales presidenciales, surge una revelación aún más impactante: una infraestructura subterránea de alto nivel con dormitorios, hidromasajes, y sala de reuniones a 10 metros de profundidad.
Una nueva polémica sacude el escenario político nacional tras la revelación, por parte de una fuente que pidió reserva, de la existencia de una presunta infraestructura subterránea de lujo construida durante la gestión del expresidente Evo Morales en la Terminal Militar Presidencial del Aeropuerto de El Alto.
De acuerdo con información a la que IN Noticias tuvo acceso de manera exclusiva, se trataría de un búnker ubicado aproximadamente a 10 metros bajo tierra, equipado con comodidades propias de una residencia de alto nivel: ascensor, dormitorios de lujo, jacuzzi, baños completamente equipados, tocadores, una sala de reuniones con capacidad para al menos 20 persoas, una sala de conferencias e incluso un sauna seco.
Esta estructura se encuentra debajo de la terminal presidencial militar, que en superficie ya cuenta con instalaciones exclusivas. Sin embargo, al menos 10 metros bajo tierra se construyó este búnker con características de alta seguridad y comodidad, algo que no se había visto antes en Bolivia.
Uno de los elementos más llamativos es el acceso al lugar: un ascensor cuya entrada, según se describe, estaría oculta detrás de un refrigerador, lo que refuerza la hipótesis de una instalación concebida con altos niveles de discreción y resguardo.
Estas revelaciones surgen días des pués de la denuncia pública realizada por el gobierno del presidente Rodrigo Paz, que recientemente expuso la existencia de ambientes de lujo —como saunas y bares— en las terminales presidenciales del Aeropuerto Internacional Viru Viru y en La Paz, construidos durante la administración de Morales.
Sin embargo, el Ejecutivo NO hizo referencia a este búnker subterráneo en la Terminal Militar Presidencial del Aeropuerto de El Alto, lo que genera cuestionamientos sobre la omisión de esta infraestructura, considerada aún más llamativa y costosa.
Según las imágenes, fotografías y videos, el espacio no solo habría sido concebido como un centro operativo alterno, con ambientes destinados a reuniones, declaraciones públicas e incluso un espacio tipo auditorio; sino también como un espacio recreativo por la presencia de mobiliario de lujo, televisores de gran tamaño, sauna, salas y áreas de relajación que revelan derroche de recursos públicos, uso discrecional y poco transparente de fondos estatales.
Desde el Gobierno se ha insistido en que toda infraestructura pública debe estar al servicio de la población y no destinada a privilegios personales. Sin embargo, en este caso surge una contradicción evidente, ya que este tipo de instalaciones, al encontrarse dentro de un recinto militar, no pueden ser de uso público.
EL GOBIERNO DEBE DAR CON LOS RESPONSABLES
En ese contexto, se abre una serie de interrogantes que exigen respuesta: ¿quién ordenó la construcción de este búnker?, ¿qué institución financió la obra?, ¿cuál fue el costo total?, y ¿qué responsabilidades corresponden por el presunto uso de recursos públicos en una infraestructura de estas características?
Versiones preliminares apuntan a que estas obras podrían haber sido ejecutadas con recursos de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), lo que incrementa la necesidad de una investigación exhaustiva.
La revelación de este búnker en El Alto abre un nuevo capítulo en el debate sobre el uso de recursos estatales durante el denominado “evismo”, mientras crecen las demandas de transparencia y de esclarecimiento sobre obras que, hasta ahora, permanecían fuera del escrutinio público. El Gobierno, por su parte, enfrenta la presión de pronunciarse y explicar por qué esta infraestructura no fue incluida en sus denuncias iniciales.
