EL AGUA COMIENZA A ESCASEAR Y OBLIGA A MOVILIZAR CISTERNAS PARA ABASTECER A LA POBLACIÓN

12 de agosto.- Algunos barrios de San José de Chiquitos sufrieron el corte del suministro y bajas de presión en los grifos, mientras otros municipios ya registran disminución en los caudales y pozos. Boyuibe, Cuevo, Lagunillas y Kereimba Iyaambae gestionan ayuda.

La sequía está empezando a golpear con fuerza a municipios de la Chiquitania y del chaco cruceño, que sufren la baja del caudal de las vertientes y pozos, y en algunas zonas han comenzado a distribuir agua en cisternas para abastecer a la población. La situación también amenaza a la producción.

Según la Gobernación, hasta el momento dos municipios, Boyuibe y Cuevo, se declararon en desastre por sequía, aunque todavía no han hecho llegar su documentación al Gobierno Departamental.  A ellos se suman Lagunillas, que solicitó apoyo técnico para declarar emergencia, y Kereimba Yyaambae (Gutiérrez) para desastre.

San José de Chiquitos es otro de los afectados. Durante el fin de semana, algunos barrios se quedaron sin agua potable y otros reportaron baja de presión en los grifos, lo que llevó al Gobierno Municipal y a la cooperativa de agua Comayo R.L. a distribuir agua en cisternas para garantizar el suministro.

La Alcaldía atribuyó la contingencia al incremento de la demanda durante el feriado largo y a la pérdida de caudal en los pozos como consecuencia de la sequía. Informó que continuará con el abastecimiento mediante camiones cisterna mientras concluyen los trabajos destinados a incrementar la provisión de agua potable. Entre las acciones previstas están la conexión de un nuevo pozo, la perforación de otros cinco y trabajos de mantenimiento en la red de agua potable.

Las autoridades municipales pidieron a la población hacer un uso responsable del recurso y priorizarlo para el consumo humano y la higiene básica. También recomendaron evitar actividades como el lavado de aceras y vehículos, debido a que la ola de calor que afecta a la región incrementa la demanda de agua.

En San Javier, la Cooperativa de Servicios Públicos San Javier R.L. ya registra una disminución en el caudal, lo que enciende las alarmas ante la posibilidad de que, más adelante, tengan que racionar el agua a la población del área urbana.

El técnico encargado de Operaciones y Mantenimiento, Felipe Montalván, informó que en el último mes registraron una disminución de dos litros por segundo en el caudal. Ante esta situación, estiman que, si la tendencia se mantiene, entre septiembre y octubre podrían comenzar a racionar la dotación de agua, que generalmente consiste en abastecer a la población durante el día y suspender el servicio durante la noche. Sin embargo, Montalván adelantó que cuentan con pozos de reserva para hacer frente a la disminución del caudal.

En Concepción, los pobladores de la comunidad Candelaria continúan llevando agua a sus hogares en galones y baldes desde un pozo de bombeo y una noria común. Aunque les preocupa la sequía que afecta a la región, las últimas lluvias permitieron recuperar el nivel del pozo. También está en proceso de construcción el sistema de agua por cañería.  “Esa vez que marchamos y bloqueamos conseguimos un sistema de agua con red de cañería, que está en proceso de construcción”, explicó Zulma Camargo, vicepresidenta de la OTB.

Candelaria está ubicada a unos 20 kilómetros de Concepción y alberga a cerca de 180 familias indígenas chiquitanas. Sus habitantes temen que la falta de lluvias se prolongue y afecte la producción, además de reducir la disponibilidad de alimentos para los animales.

El Súper Niño

La pronosticadora del Senamhi, Jimena Pancata, anticipó que el fenómeno del Súper Niño podría provocar condiciones de sequía y ausencia de precipitaciones en regiones del altiplano, los valles y el chaco, lo que favorecería el incremento de las temperaturas. Mientras que en el oriente se prevén posibles inundaciones.

Recordó que entre 2015 y 2017 se atravesó un periodo marcado por El Niño, que provocó escasez de agua en el altiplano y afectó a Potosí, Oruro, La Paz, Tarija y Chuquisaca. Sin embargo, se prevé que este fenómeno ahora golpee con mayor fuerza.

Otras regiones

Chuquisaca, La Paz y Tarija también sienten los efectos de la sequía.

En el departamento chuquisaqueño 21 los municipios se han declarado en estado de desastre debido a la sequía, que está agotando sus fuentes de agua. Las alcaldías distribuyen el líquido a comunidades dispersas; sin embargo, la falta de combustible también dificulta el transporte.

Ante esta situación, la Gobernación anunció que emitirá la declaratoria departamental de desastre por sequía, lo que permitirá gestionar recursos para atender la emergencia, tomando en cuenta que se prevé que los efectos más críticos se registren entre septiembre y noviembre.

El secretario general y de Coordinación de la Gobernación de Chuquisaca, Jhonny Cervantes,  explicó que ya se ejecutan medidas de prevención en las comunidades afectadas por la escasez de agua y heladas, mediante la dotación de tuberías, cañerías y geomembranas para la implementación de sistemas de cosecha de agua. También se preparan para enfrentar el fenómeno del Súper Niño, que traerá más  sequía.

El municipio de La Paz también declaró alerta roja en la ciudad para reforzar las acciones que permitan combatir la sequía. La Universidad Mayor de San Andrés advirtió una disminución significativa en la cantidad de agua de la represa de Hampaturi, una de las fuentes estratégicas para el abastecimiento de La Paz.  En Tarija, el sector agropecuario está preocupado por los efectos en la producción, porque eso podría afectar en los precios de los alimentos.

Fuente: El Deber

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