
31 de julio.- Cumplió sus primeros ocho meses en el poder y asegura que al menos 90 días de ese corto periodo tuvo que enfrentar conflictos sociales, como el de los 53 días.
A ocho meses de asumir la Presidencia, Rodrigo Paz plantea que el 50/50 debe dejar de ser entendido únicamente como una fórmula para repartir impuestos. En entrevista con Otra Noche (ON), de EL DEBER, afirmó que el 5 de agosto abrirá con los gobernadores un proceso para reformar el Estado, descentralizar la salud y la educación y revisar la estructura impositiva. Aunque evitó confirmar si el PGE de 2027 incorporará un paso al nuevo pacto fiscal, dijo que el país va por al federalismo.
El Presupuesto fue aprobado sin el 50/50. ¿El proceso para esa propuesta ya comenzó?
El 50/50 es un deseo de fondo, profundo, de transformación de este “Estado tranca”. Esto pasa por desestructurar un Estado centralista, pero no hay que olvidar que el Estado tranca no está solamente en el Gobierno central; también está en gobernaciones y municipios, que fueron organizados bajo la estructura de los últimos 20 años. El cambio tiene que producirse en todos los niveles
El presupuesto reformulado atiende la liquidez del corto plazo. Hemos reducido el déficit fiscal en más del 30% y también los aportes de capital y gastos de empresas públicas. Pero la construcción del 50/50 es una transformación de mediano y largo plazo. Es mucho más grande que repartirnos unos cuantos recursos porque, entre pobres, ¿qué nos vamos a repartir?
¿Qué planteará a los gobernadores en la reunión del 5 de agosto que será en Sucre?
Primero, colaboración absoluta para salir adelante. Yo fui alcalde y sufrí la reducción de las autonomías a su mínima expresión. Voy a acabar con el centralismo, pero lo haremos de forma ordenada. Si traslado a gobernaciones y alcaldías la burocracia, el déficit, la corrupción y los vicios del Estado central, ¿en qué cambiamos?
El 5 de agosto iniciaremos un proceso transparente y abierto. Los principales aliados que quiero tener son los gobernadores y los alcaldes. Con ellos tenemos que definir cómo ser más eficientes para que haya salud, educación y mejores servicios públicos. Las gobernaciones y los municipios son parte del Estado y también de la estructura que debemos transformar.
Los gobernadores proponen comenzar con la redistribución de algunos impuestos. ¿Será considerado este tema?
Tiene que haber un recambio en toda la visión impositiva y en la manera de organizar el Estado desde las regiones. Pero también debemos comprender que la deuda externa e interna que recibimos es de todos los bolivianos. No corresponde pensar que una deuda de una región puede simplemente condonarse, porque fue asumida por el conjunto del país.
Los recursos que estamos consiguiendo deben ir a inversión, infraestructura y desarrollo, para que gobernaciones y alcaldías tengan la oportunidad de fortalecer sus economías. El debate no puede limitarse a cuánto dinero se reparte; debe incluir cómo cada región genera las capacidades necesarias para desarrollarse.
¿El Presupuesto General del Estado de 2027 tendrá el 50/50?
Es una transformación enorme y requiere un proceso de maduración con gobernadores y alcaldes. Si seguimos con la misma visión que nos dejaron, no vamos a cambiar el país. Ser formal en Bolivia es caro y todavía se considera que el Estado debe ser la locomotora de la economía. Para nosotros, la locomotora es el boliviano y la boliviana, y el Estado debe generar las condiciones para producir, invertir y construir capital.
Los 53 días de conflicto retrasaron este proceso. Han sido casi tres meses dentro de ocho de gestión. Si el 5 de agosto comprendemos la nueva dimensión de lo que queremos construir, podremos conformar una alianza de trabajo para avanzar en el menor tiempo posible. No se trata de repartir recursos, porque hay muy pocos, sino de crear capacidades en cada región.
¿También implica transferir competencias en educación?
Claro. En Santa Cruz se habla mucho de recursos económicos, pero poco de educación. Podemos pensar que el 50% de la currícula tenga contenidos comunes para todo el país: historia de Bolivia, geografía, matemáticas, física y otras materias básicas. El otro 50% debería construirse en las regiones.
Santa Cruz tendría que discutir qué educación necesita para potenciar la agroindustria, el turismo, las finanzas o los servicios. Potosí, Pando o Tarija tomarán decisiones según sus propias características. La región debe tener la capacidad de definir a dónde quiere orientar la formación de sus jóvenes, sin tener que preguntar todo al nivel central.
Con el 50/50 no solo tendrías los recursos, sino también la capacidad de definir en tu región cómo quieres que se eduquen tus chicos y hacia dónde quieres dirigir su formación. Santa Cruz decide, Potosí decide, Pando decide y Tarija decide. Ya no se tendría que preguntar todo en La Paz.
¿Ocurrirá lo mismo con la salud y los ítems que ahora dependen del Gobierno?
Queremos descentralizar la educación y la salud. Cada región es diferente. Debemos ser iguales ante la ley, pero no somos un país uniforme. Las necesidades de Santa Cruz no son las mismas que las de El Alto. Cuando fui alcalde construimos varios hospitales, pero desde el nivel central llegaba un modelo ya definido. Yo decía que ese hospital no era necesariamente el adecuado para la ciudad, pero la respuesta era: “¿Quiere el recurso o no lo quiere?”. Ese centralismo debe terminar.
La inversión, los hospitales y los servicios tienen que responder a la realidad de cada territorio. ¿Por qué tendría que invertirse de la misma manera en Santa Cruz y en El Alto, si tienen realidades diferentes? Hay que dar a cada región la posibilidad de potenciar sus capacidades.
¿Qué ocurrirá con las empresas públicas deficitarias que todavía están en el presupuesto?
Varias empresas fueron creadas por ley y solo pueden cerrarse mediante otra ley aprobada por el Parlamento. Ya empezamos a cortar el flujo de recursos: se redujeron los aportes de capital y el gasto de las empresas públicas en cerca de Bs 10.000 millones. Ese es el inicio, pero existen pasos administrativos y legislativos que deben cumplirse.
Durante años se creyó que el Estado debía manejarlo todo. Nosotros queremos un Estado que facilite y no que obstruya. El cierre o la transformación de esas empresas deberá hacerse con pasos sólidos y con participación de la Asamblea Legislativa. Esto no es soplar y hacer botellas. Hay empresas constituidas mediante leyes y hay que seguir los procedimientos correspondientes. El cambio de los últimos 20 años será paso a paso, pero con decisiones firmes.
Usted sostiene que el “Estado tranca” también está en gobernaciones y municipios. ¿La descentralización estará condicionada a que estas instituciones se reformen?
El cambio tiene que ser estructural. No podemos transferir una burocracia, un déficit, un sentido de corrupción y una serie de vicios desde el nivel central hacia gobernaciones y alcaldías. Si hacemos eso, no habremos cambiado nada.
Los gobiernos subnacionales también deben revisar sus administraciones. Hay autoridades que están tomando decisiones correctas, aunque tengan un costo político, porque fueron elegidas para transformar instituciones que todavía viven con una visión del pasado.
Ese es el esfuerzo que quiero realizar junto con gobernadores y alcaldes. No se trata de acomodarse en el Estado tranca, sino de cambiarlo en todos sus niveles. La descentralización debe significar mejores servicios y más capacidades para las regiones, no el traslado de los mismos problemas.
Usted habló de profundizar las autonomías. ¿El destino final es el federalismo?
Voy a apostar a fondo por profundizar las autonomías. Creo que en los siguientes años Bolivia se va a encaminar al federalismo, pero debe hacerlo de forma ordenada. No se puede pasar de un año a diez años de un salto.
Desestructurar el aparato centralista exige una propuesta alternativa. No se trata de romper el Estado, sino de construir otro modelo que dé mayor capacidad a las regiones y al ciudadano.
La reforma debe dejar un Estado con la presencia necesaria para servir, mientras el ciudadano y las regiones desarrollan sus capacidades. Tenemos que avanzar en la descentralización, la economía y la democracia, y derrotar al Estado tranca.
Fuente: El Deber
