
Después de la tragicomedia armada por la renuncia de Nueva Generación Patriótica a participar en el balotaje para elegir al gobernador de La Paz, especialmente porque aquella decisión fue tomada únicamente por el partido político y no con el candidato que ha denunciado una violación a sus derechos políticos, y que ha servido para que todos los oportunistas de la política aprovechen para analizar, opinar, demandar, ordenar y todo cuanto puedan decir para aparecer como paladines de la democracia, y que el Tribunal Supremo Electoral, en especial su presidente, no hayan sido capaces de dar explicaciones legales y lógicas, ni mucho menos dar certidumbre al proceso electoral en curso, el hecho ha desnudado la fragilidad de las estructuras partidarias y ha confirmado la crisis del sistema de representación política.
En principio la mirada en la política de partidos se debe centrar en la relación entre las características del sistema de partidos y la democracia. En este contexto, el enfoque debía ser especialmente la institucionalización del sistema de partidos. Por el contrario, la polarización del sistema de partidos se ha añadido cada vez más a las características del sistema de partidos, olvidando que son factores que impactan en la democracia. La triste realidad es que una mala institucionalización de los partidos y una alta polarización del sistema de partidos ponen en peligro al menos la calidad de la democracia, si no de la democracia misma. Sin embargo, no siempre ha estado claro cuál es la relación entre la institucionalización y la polarización. Además, tampoco están claras ni definidas las características del sistema de partidos, como la estabilidad del sistema de partidos, la democracia interna, la toma de decisiones, candidaturas, programas de gobierno, la alternabilidad y la actualización de militancia, que están relacionadas con la institucionalización de los partidos. Al mismo tiempo, algunas características del sistema de partidos los deposita en el nivel de partidos individuales, entre la personalización y el populismo. La relación del sistema de partidos como puente con los procesos electorales obliga a detallar el sistema de partidos, características de los partidos y su relación con la democracia.
Los partidos políticos son ampliamente considerados como la columna vertebral de la democracia, desempeñando funciones vitales como la presentación de candidatos, la movilización del electorado, la estructuración de los debates, la representación de diversos grupos sociales, la agregación de intereses, la formación y el mantenimiento de gobiernos, y la integración de la ciudadanía en el proceso político. Sin embargo, los partidos han mostrado tener un desempeño deficiente, y la confianza en ellos es notablemente baja, lo que lleva a pensar que sus deficiencias representan un grave peligro para el mundo democrático actual.
¿Qué falla en los partidos en democracia si existen gracias a la democracia? ¿Qué impacto han tenido en la calidad de la representación política si los partidos no cuentan con estructuras propias? Es raro encontrar documentos analíticos que reflexionen críticamente sobre estas cuestiones. En cambio, abundan las anécdotas, con personajes que afirman que tal partido ganó tal o cual elección gracias a su apoyo o participación. Ganar elecciones sigue siendo el indicador de desempeño más común para los partidos políticos, pero tiene importantes deficiencias, una que destaca es la dificultad de saber si fue el candidato o la fortaleza institucional del partido que marcó la diferencia.
La queja habitual sobre los partidos políticos es bien conocida, se dice que los partidos no rinden cuentas a sus votantes ni los representan. Son ideológicamente oportunistas y no cumplen con las tareas fundamentales de los partidos políticos: crear políticas y cuadros para el gobierno. A menudo, los partidos parecen dedicados exclusivamente a la captura del Estado y, por lo tanto, no gozan de la confianza pública. En el pasado reciente, los líderes populares o los movimientos de la sociedad civil han sido los principales receptores de la confianza pública. Por indispensables que sean los partidos, a menudo parecen menos importantes que algunos actores políticos en elecciones. Incluso los resultados electorales se vuelven irrelevantes entre dos ciclos electorales, en la medida en que grupos “militantes” migran impunemente de un partido a otro en busca del mejor acuerdo para la captura del Estado, es más fácil cuando las promesas electorales se abandonan por completo y cuando el poder real se traslada a otro partido. La afiliación a partidos políticos es extremadamente baja en los nuevos tiempos, la disposición de los partidos a sacrificar cualquier otra consideración para ganar elecciones es una característica común .
Para cambiar a los partidos políticos es crucial fomentar la transparencia, la competencia política justa y la acción colectiva contra el clientelismo. Se debe fortalecer la integridad interna, mejorar la financiación transparente y priorizar el interés público sobre la corrupción para lograr una gobernanza limpia; utilizar herramientas de medición de integridad y publicar los datos de financiación de partidos para reducir el «clientelismo» y el abuso de bienes públicos; conectar a los ciudadanos con los partidos para romper los círculos de corrupción y fortalecer el Estado de derecho; implementar mecanismos de transparencia real para evitar la captura del Estado por intereses privados. Todo se relaciona con la institucionalización: como la historia de la democracia se construye sobre partidos políticos, la institucionalización traerá consecuencias importantes para la política democrática donde los partidos son mecanismos de representación. Los partidos institucionalizados en el sistema de partidos son condiciones necesarias para un gobierno democrático efectivo, especialmente si el sistema de partidos institucionalizados da lugar a cualidades democráticas de legitimidad y representatividad.
