
País, 2 de Abril de 2026.- En marzo el gobierno boliviano se adhirió al Escudo de las Américas, una iniciativa de Estados Unidos para cooperar en la lucha contra el crimen trasnacional con países de Latinoamérica y el Caribe.
Bolivia volvió a investigar conjuntamente casos de narcotráfico con la DEA, antes incluso de que la agencia estadounidense reabra su oficina después de haber sido expulsada del país hace 18 años, dijo este miércoles a la AFP el zar antidrogas boliviano.
En 2008, el entonces presidente indígena Evo Morales (2006-2019) rompió relaciones con EEUU y expulsó a la DEA por su supuesto apoyo a un complot contra su gobierno.
Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína del mundo, después de Colombia y Perú.
El centroderechista Rodrigo Paz, que asumió la presidencia en noviembre tras 20 años de socialismo, dio un giro radical a la política exterior boliviana, en busca de cooperación económica y de seguridad con la administración de Donald Trump.
“Ahora esperamos nosotros que (los agentes de la DEA) vuelvan a tener una oficina permanente” en Bolivia, aunque ya “es como si estuvieran, porque hay un trabajo conjunto, de investigaciones conjuntas”, dijo Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y responsable de la política antidrogas del país.
“Con la DEA se está investigando, se está intercambiando información”, precisó.
Cooperación estrecha
En marzo el gobierno boliviano se adhirió al Escudo de las Américas, una iniciativa de Estados Unidos para cooperar en la lucha contra el crimen trasnacional con países de Latinoamérica y el Caribe.
Sus primeros frutos se vieron días después, cuando la policía boliviana, en cooperación con la inteligencia de EEUU y de países vecinos, capturó en la ciudad de Santa Cruz (este) al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, uno de los más buscados del continente.
Investigado por presuntamente mover 16 toneladas de cocaína, fue entregado ese mismo día a agentes de la DEA, que lo trasladaron en un avión a territorio estadounidense donde enfrentará un juicio por lavado de dinero.
La iniciativa “está funcionando (…), hay una decisión política de trabajar” de manera coordinada, dijo el alto funcionario boliviano.
“Realmente estamos trabajando en forma (…) sostenida casi diariamente en temas de intercambio de información (…). Ahora ya es diferente, realmente hay un intercambio”, agregó.
La agencia antidrogas ya apoya al gobierno boliviano con las pruebas del polígrafo, o detector de mentiras, a los policías antinarcóticos.
Unos 250 efectivos ya fueron sometidos a estos exámenes de “confiabilidad”, según Justiniano, quien no reveló los resultados.
Justiniano destacó que también coordina con la policía de Brasil para enfrentar a las bandas armadas extranjeras que se han radicado en el este de Bolivia, como las brasileñas Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC).
Fuente: Red Uno
