
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguraba ayer que Irán está “suplicando” un acuerdo para acabar la guerra en Oriente Próximo (pese a que Teherán había rechazado sus demandas en la víspera por considerarlas maximalistas) y urgía a pactar un alto el fuego “antes de que sea demasiado tarde”, Israel ha vuelto a matar a un alto mando iraní.
Se trata de Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria y al que responsabiliza del bloqueo del estrecho de Ormuz, que está impidiendo el paso de buques y poniendo en jaque el mercado energético mundial.
El nuevo golpe llegó cuando se aproxima el plazo, este viernes, que ha dado Trump para llegar a un acuerdo o “desatar el infierno” contra Irán.
El estadounidense ha reiterado sus amenazas este jueves en la Casa Blanca, en la primera reunión de su Gabinete desde el comienzo de la guerra: “Tienen ahora la oportunidad de abandonar sus ambiciones nucleares y emprender un nuevo camino”, ha dicho.
“Veremos si lo toman. Si no, seremos su peor pesadilla. Y mientras esperamos, les seguiremos haciendo saltar por los aires”, ha declarado, en aparente referencia a la muerte de Tangsiri.
Justo cuando más teme que Trump declare por su cuenta un alto el fuego que no desea, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha subrayado la “coordinación” y “objetivos conjuntos” con Washington, al anunciar el bombardeo contra Tangsiri.
El fuego cruzado continúa en la cuarta semana de guerra en paralelo al canal negociador, y cuando la cifra de iraníes muertos por los bombardeos supera ya los 3.000, según activistas de derechos humanos (la de víctimas israelíes es de 16 civiles muertos y un número desconocido de militares, pues el Gobierno censura esos datos).
Israel ha lanzado una oleada de bombardeos centrada en la ciudad de Isfahán, mientras que Teherán ha disparado en pocas horas hasta siete salvas de misiles contra Israel, con las alertas sonando en Tel Aviv y Jerusalén a mayor ritmo del habitual.
Fuente: Los Tiempos
