RIGE EL SILENCIO ELECTORAL EN BOLIVIA Y HAY CUATRO TAREAS PENDIENTES ANTES DEL ‘DÍA D’

País, 19 de Marzo de 2026.- A pocas horas de la jornada de sufragio, se comienzan a aplicar las restricciones para tener unos comicios en orden. El TSE advierte que en este periodo se pueden incrementar la guerra sucia y la desinformación, en especial en las redes sociales

En Bolivia rige desde hoy el silencio electoral en un proceso calificado como el “más complejo” y el “más importante” de los últimos tiempos. En estas 72 horas previas al ‘día D’, los tribunales electorales de los nueve departamentos (TED) y el mismo ente rector deben cumplir cuatro tareas pendientes.

Entre las actividades contempladas en el Calendario Electoral está la publicación final de las listas de candidaturas habilitadas de las organizaciones políticas y/o alianzas. Este dato está a cargo de cada tribunal electoral y será difundido este sábado , a pocas horas de la votación.

La segunda actividad es la publicación del lugar donde se realizará el cómputo departamental, información que también estará a cargo de cada TED. La tercera acción corresponde a la publicación y difusión de mesas de sufragio (recintos y asientos electorales), dato que será informado el domingo  en cada recinto de votación. Aunque no figura en el Calendario Electoral, la cuarta tarea es de trascendental importancia y ya está en plena ejecución en todos los tribunales electorales y el traslado de las maletas electorales. Esta labor será coordinada entre funcionarios electorales, la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas, que garantizan la cadena de custodia del material.

Desde el Tribunal Supremo Electoral (TSE) informaron que todas las maletas electorales estarán dispuestas hasta el sábado.

¿Y por qué estas elecciones son consideradas las más complejas para el TSE? Principalmente por la cantidad de autoridades regionales que se elegirán. Son 5.400 entre titulares y suplentes. A ello se suma el número de candidatos que llegó a 18.200 postulantes a gobernadores, alcaldes, asambleístas departamentales, concejales municipales, corregidores, vicegobernadores y subgobernadores. Eso sí, antes del paso previo de las inhabilitaciones.  

Para los actores políticos, en tanto, se trata de las elecciones “más importantes” de la época porque marcan —según su lectura— el fin del “centralismo corrupto” y abren paso a un escenario en el que, mediante una ley, se busca consolidar autonomías plenas para cada región.

Silencio con riesgos

El presidente del TSE, Gustavo Ávila, alertó que en estas 72 horas de silencio electoral podría intensificarse la guerra sucia y la desinformación entre candidatos. “Estamos seguros que cuando estemos en silencio electoral va a crecer mucho más y necesitamos de la cooperación de ustedes”, afirmó.

La autoridad advirtió que la desinformación no es un fenómeno menor. No se trata solo de noticias falsas o datos incorrectos, sino de contenidos que, de manera intencionada, buscan generar dudas, desconfianza y polarización. Estos factores no solo afectan a los actores políticos, sino también al propio Órgano Electoral, especialmente cuando se instalan cuestionamientos sobre el padrón electoral, la transmisión de resultados o la transparencia del proceso.

El escenario más propicio para la desinformación y la guerra sucia son las redes sociales, un universo digital amplio y paralelo sobre el cual el TSE no tiene control ni alcance. “Lo que está en riesgo no es la institución (TSE), sino la confianza en la democracia de Bolivia”, advirtió Ávila, quien agregó que la guerra sucia deteriora el debate público, sustituye las propuestas por ataques y las ideas por descalificaciones, afectando la calidad de la decisión ciudadana.

“El rol de los medios de comunicación es más determinante que nunca. Ustedes no solo informan, orientan, contrastan, verifican y ayudan a la ciudadanía a distinguir entre lo verdadero y lo falso”, afirmó Ávila, quien convocó a la prensa a “ser aliados” del TSE en la lucha contra la desinformación.

Por su parte, Patricia Cusicanqui, una experta en acceso a la información y lucha contra desinformación, señaló que Bolivia, al igual que el resto del mundo, está expuesta a una enorme cantidad de canales informativos, como páginas web, perfiles y cuentas en redes sociales, que son utilizados para la difusión masiva de datos, tanto reales como falsos.

“Es muy difícil intentar controlar toda la difusión masiva de información para cualquier organismo del Estado. Incluso si se detectan las fuentes de desinformación, es complicado establecer quiénes están detrás de la difusión de esos contenidos”, afirmó Cusicanqui.

Fuente: El Deber

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