POR QUÉ LA GUERRA EN IRÁN PUEDE CREAR EL “MAYOR SHOCK PETROLERO DE LA HISTORIA”

Mundo, 16 de Marzo de 2026.- Cuando en 1973 los países árabes productores de petróleo respondieron con un embargo energético al apoyo de Estados Unidos a Israel en la guerra del Yom Kippur, los precios del petróleo se cuadruplicaron, sacudiendo la economía mundial.

Más de medio siglo después, la correlación entre una guerra en Medio Oriente y el precio del petróleo siguen sacudiendo la economía global.

Desde que Donald Trump y Benjamin Netanyahu ordenaran atacar Irán el pasado sábado 28 de febrero y Teherán respondiera extendiendo el conflicto a la región y cerrando el estrecho de Ormuz, los precios del barril de petróleo se han disparado desde los US$60 hasta rozar el lunes pasado los US$120, en la mayor subida registrada en un solo día hasta la fecha, para luego volver a bajar.

El mundo ha vivido esta semana la jornada más volátil del mercado petrolero de su historia, provocando el pánico en los mercados y -dada la improvisada intervención del propio Trump asegurando que la guerra está “prácticamente concluida”- también en los despachos.

En un aparente intento de calmar los ánimos, el presidente estadounidense se apresuró a llamar el lunes a periodistas, aunque sus explicaciones no fueron nada claras.

“Tengo un plan para todo, ¿de acuerdo?”, le dijo a un periodista del New York Post cuando le preguntó sobre el aumento de los precios del petróleo. “Tengo un plan para todo. Estarás muy contento”.

A la cadena CBS le dijo que la guerra “está prácticamente terminada”. Pero, cuando se le preguntó si la operación podría terminar pronto, respondió: “No lo sé, depende. La conclusión está en mi mente, en la de nadie más”.

También dijo cosas como “ya hemos ganado en muchos aspectos pero no hemos ganado lo suficiente” o que su administración estaba “lejos” de tomar una decisión sobre si enviar tropas estadounidenses a Irán.

Su frenesí telefónico, y la reunión de ministros de Finanzas del G7 de la que se rumoreó que podrían decidir liberar 300 millones de barriles de reservas de emergencia, sirvieron para calmar a los mercados y moderar la subida del petróleo.

Pero, como él mismo dijo, nadie sabe, en realidad, qué pasa por la mente de Trump, por lo que la situación, como señala el editor de Economía de la BBC, Faisal Islam, “tiene el potencial de convertirse en el mayor shock petrolero de la historia”.

La guerra, por el momento, no ha terminado, y tampoco el gran tapón que ha hecho saltar esta crisis de las bombas a los mercados: el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Aunque el petróleo tiene hoy un menor peso en la producción y el consumo mundial que en la década de 1970, sigue siendo uno de los principales engrases de la economía mundial, y las consecuencias de la interrupción del suministro -la mayor de todos los tiempos- empiezan a sentirse en los bolsillos de millones de personas.

Industrias como la del transporte o la petroquímica son especialmente sensibles a la subida de los precios del petróleo, que también tiene efectos en la industria pesada o en la agroalimentaria, y su perturbación puede tener graves consecuencias para las economías dependientes del crudo del Golfo Pérsico, especialmente las asiáticas.

Y si sube la inflación, las repercusiones políticas de la guerra -también para el propio Trump, que enfrenta elecciones de medio mandato en noviembre- podrían hacerse sentir en las urnas.

El mundo “atraviesa la crisis energética más grave en décadas y, potencialmente, la más seria desde los grandes shocks petroleros de los años 70”, advierte Rafael Pampillón, profesor de Economía de la IE Business School.

Aquellas crisis, especialmente la provocada por el embargo petrolero árabe de 1973 y la revolución iraní de 1979 combinaron interrupciones físicas de suministro, fuertes subidas de precios y un contexto geopolítico altamente volátil, explica a BBC Mundo el profesor.

Ormuz, clave en la crisis

El estrecho de Ormuz es el mayor cuello de botella energético del planeta”, explica Rafael Pampillón, profesor de Economía de la IE Business School.

Por ahí circula una quinta parte del consumo mundial de petróleo y el 25% del que se transporta por vía marítima. También pasan por sus aguas el 30% del gas natural licuado (GNL). La guerra ha frenado ese tráfico.

Si hasta el 27 de febrero cruzaban 37 petroleros diarios por Ormuz, el número pocos días después del inicio de la guerra se redujo a prácticamente cero.

La inestabilidad y la incertidumbre influyen en los precios del petróleo, pero el bloqueo de este paso, que amenaza con que países productores de la región tengan que cerrar el grifo de los pozos porque los buques llenos con el preciado cargamento no pueden transitar por el estrecho y ya no tienen espacio para almacenar más crudo, afecta “directamente a los precios globales de la energía”, dijo Pampillón.

¿Y por qué cerrar los pozos temporalmente no es una buena opción? Pues porque, a diferencia de lo que ocurre con un grifo de agua, los de petróleo no son fáciles cerrar y sobre todo, de volver a abrir. Además de las dificultades técnicas, los pozos podrían perder presión y que nunca recuperaran su caudal original.

La Guardia Revolucionaria Islámica ha asegurado que no permitirá el paso ni de un solo litro por esta vía marítima mientras Israel y EEUU siguen con sus ataques, mientras que el presidente Trump ha prometido que “la muerte, el fuego y la furia” reinarán en Irán si detiene el flujo de petróleo.

Fuente: Los Tiempos

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