CANDIDATOS… CANDIDATOS

En mayo del año pasado en mi acostumbrada columna “La cuenta regresiva del MAS”, en plena campaña electoral nacional, sostenía que la demanda era que el poder político, como dirección del Estado, debe ser utilizado para beneficio de la sociedad y el cumplimiento de los fines colectivos respetando las reglas y que la corriente generalizada concluía que el poder se había utilizado solo para beneficio de los gobernantes del MAS en sus dos versiones. Todos conocemos y creíamos que los resultados electorales borraron a los azules del escenario político.

Traigo a colación aquello después de asistir este jueves pasado al “Foro con candidatos a la gobernación de Cochabamba” evento pulcramente organizado por la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba -ICAM-, pero deslucido por la presencia mayoritaria de las tradicionales “barras” de los candidatos y no así de una ciudadanía general que debería preocuparse por conocer a los candidatos y sus propuestas para sacar a Cochabamba del estancamiento en el que se encuentra. La variedad de los candidatos (en los que hay una sola mujer), más allá de su amplio o poco conocimiento y de la buena o no, capacidad para presentar sus propuestas, coinciden en la necesidad de impulsar la economía de Cochabamba (la mayoría nos dice que se necesita, pero no te dice que hará para lograr el objetivo), saben de los largos años de no aprovechar nuestras potencialidades y dicen que es una prioridad evitar que la región siga afectada especialmente por los conflictos y bloqueos de carreteras. Y esa la razón de para ocuparme del tema.

Leonardo Loza, dirigente del Trópico de Cochabamba, ex senador nacional por este departamento, hoy es candidato del evismo a la gobernación cochabambina, aseguró que la población del trópico apoyará con lo que produce y cínicamente dijo que ofrece tranquilidad social a los empresarios, “queremos una Cochabamba con cero conflictos sociales” y, además, se comprometió a que no habrá bloqueos si llega a ser autoridad. Fiel a su estilo grotesco y sin vergüenza lanza el velado chantaje: si no me eliges, corres el riesgo de ser sometido en cualquier momento a los criminales bloqueos que perjudican a todos y no solo a Cochabamba, es el riesgo de esta candidatura, lo peligrosa que es para todo el escenario nacional. Aquel que en las pasadas elecciones instaba a votar nulo o destruir la papeleta durante la jornada de sufragio cometiendo delitos electorales. Aquel que dice que el prófugo Evo está a buen recaudo, convirtiéndose en protector y cómplice del jefazo.

Aquel que, siendo presidente de la Comisión de Seguridad del Estado de la Cámara del Senado de Bolivia, ofrecía cholitas a un ministro para que se quede más horas en Chimore, como una práctica común para agradar al presidente o sus ministros (había sido generalizada la trata de personas). Aquel que se daba el lujo de asistir a un partido de la Champions League, en España con nuestro dinero, o ser el dueño de un Lamborghini, vehículo de alta gama de acceso impensable a la mayoría de los connacionales. La cola es larga, como la de todos los dirigentes y exautoridades masistas que ostentaron el poder para beneficio propio. Lo que no hicieron en 20 años por esta región, dicen que lo harán en 5 años. Seguro que la premisa es la vuelta de Evo.

Vuelvo a recordar el adagio: “Si quieres conocer a un hombre dale poder” y ya conocemos a Loza con poder, fiel reflejo negativo del uso del poder, agente degenerativo que corroe la representación política. La célebre frase: “Todo poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, advierte que el poder político tiende a degradar la moral de quien lo ejerce y cuando ese poder no tiene restricciones, la corrupción se vuelve total. Algo nos suena conocido, Loza, al fiel estilo de Evo, quiere seguir en el poder para servirse de ese poder y lo más peligroso, seguir protegiendo a Evo, con todo lo que aquello implica a la democracia y a la política nacional. La mayoría de la población está cansada del uso degenerado del poder. La demanda es que el poder político, debe ser utilizado para beneficio de la sociedad y para el cumplimiento de los fines colectivos, obedeciendo y respetando las reglas. Bajo estas consideraciones, Loza, no merece ser elegido. Lastimosamente al frente, las otras candidaturas no han logrado dominar el escenario electoral y no logran eclipsar al candidato masista. La enorme tarea por su dimensión, a pesar del concepto tan negativo que se tiene del poder, es que éste debe volver a ser uno de los elementos esenciales de la administración correcta del Estado, en todos sus niveles.

Hoy cuando creíamos que estamos en camino de recuperar la democracia y la cordura, la política y los vividores de la política, quieren seguir definiendo el rumbo del país y el destino de los bolivianos que estamos atrapados en medio de una crisis económica, social y moral que parece no tener fin. Llegamos al límite, nos ha cansado la pobreza intelectual a la que los políticos nos han llevado en estos últimos tiempos, Bolivia está en un punto de inflexión. El MAS ha perdido toda credibilidad, y el descontento, si no se canaliza de la manera adecuada, podemos volver atrás. Las grandes transformaciones no ocurren por casualidad, son el resultado de nuevos liderazgos generando nuevas oportunidades para el país. El revés en este nuevo camino es el vicepresidente Lara, que pecado habremos cometido.

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