100 DÍAS DEL GOBIERNO DEL RODRIGO PAZ PEREIRA

La frase de 100 días fue dicha hace 97 años por Franklin D. Roosevelt, que significó un hito sobre el nuevo trato para la estabilización de la gran depresión de los Estados Unidos y que a larga fueron el inicio de reformas estructurales.
En Bolivia, los 100 días no dieron resultados durante el gobierno del Dr. Hernán Siles Zuazo, paladín de la democracia, que por el bien de Bolivia, renunció a un año de su mandato constitucional y permitir que el nuevo gobierno presidido por el Dr. Víctor Paz Estenssoro, el 29 de agosto de 1985, asumiera medidas de cambio estructural en los ámbitos económico y social, medidas que frenaron la hiperinflación y lograron la estabilidad económica hasta el año 2009, cuando el gobierno del Movimiento al Socialismo decidió hacer un viraje hacia el socialismo del siglo XXI, que resultó ser no solo perverso, sino inmoral.
Si eso es así y escrito está en la historia, corresponde apuntar que, en 100 días -8 de noviembre de 2025/16 de febrero de 2026-, políticamente hablando, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, ha sido anuncios, discursos y eslóganes, pero de asumir decisiones para superar la crisis que agobia a Bolivia e incluso en éstas fiestas de carnestolendas exhibe en su disfraz, mientras que 12 millones de habitantes llevan a Bolivia en el corazón, transmitiendo ese amor a sus hijos, nietos y sobrinos. Así que Bolivia, la Patria y el amor a ella se lleva en lo más profundo del Ser, no en remeras carnavaleras.
Lo que ha hecho el gobierno de la alianza no formal con Samuel Doria Medina, APB Súmate y el ala gobiernista del MAS en estos 100 días, son únicamente señales y buenas intenciones. Dos escasos aciertos: 1) Quitar la subvención a los combustibles, que en los últimos 20 días se oscureció por la gasolina-basura-carbonilla que el gobierno y el propio Presidente pretendieron culpar del boicot al pasado, algo que podría entenderse hasta el 15 de diciembre de 2025, pero no febrero de 2026; y, 2) Adoptar un tipo de cambio referencial del dólar, aciertos que ni siquiera son propios del gobierno, sino que responden al aguante y la madurez del pueblo, pero que el gobierno y sus asesores extranjeros han tenido la maestría sorprendente para magnificar, aun sin haber adoptado cambios reales y trascendentales.
Después de 15 años (2010-2025) de autoritarismo puro y duro, es cierto que los bolivianos viven -vivimos- una nueva era de libertad, que no es mérito de Paz Pereira ni de sus socios, ni de opositores, sino que es el valor del pueblo boliviano pensante que decidió echar del poder al MAS, pero que el gobierno insiste en la designación, estabilidad y revalidación en cargos jerárquicos de relevancia a personal de los gobiernos de Morales, Añez y Arce.
En el ámbito internacional, el reposicionamiento de Bolivia tampoco es única valía del Presidente, en razón a que esa estrategia de marketing también les hubiera correspondido realizar a Doria Medina, Quiroga o cualquier otro postulante, después de 15 años de aislamiento del país.
En 100 días de gobierno -aunque el Presidente y sus ministros sostengan lo contrario-, las prácticas de la corrupción siguen intactos, como el caso de las 32 maletas, la exportación de 20 toneladas de madera con sustancias ilícitas y el silencio gubernamental; la mudez sobre el paradero del ex Presidente Evo Morales, así estén detenidos Luis Arce, algunos ex ministros y ejecutivos de su gobierno; los incumplimientos de campaña sobre el no endeudamiento del país, no destrancar el Estado para hacer que el ciudadano tenga mejor a su propio Estado, la falta de ajuste fiscal, la reducción de supernumerarios en el nivel central del Estado, la falta de cierre de empresas públicas deficitarias, la falta de designación de autoridades titulares en entidades vitales, como Contraloría, Impuestos Nacionales, ENDE, ENTEL, Banco Central, el cierre de la
Aduana Nacional, la eliminación práctica y efectiva de impuestos a las grandes fortunas, a las transacciones financieras, al juego y a las promociones empresariales, y así sucesivamente.
Pasaron 100 días de 1.825 días que dura el mandato de Rodrigo Paz Pereira, de quien se espera que en los siguientes 180 días aborde reformas estructurales en la administración del Estado, profundice las autonomías, efectivice el 50/50, y lo esencial, que cumpla su palabra de no ir a la re-elección, aguardando que Él y sus ministros demuestren más iniciativas políticas y menos pérdidas de tiempo en atriles, aunque al Presidente le gusta los micrófonos y cámaras, además de exhibirse en redes sociales, sean en texto escritos o grabadas personalmente por Él.
La responsabilidad que tiene el Presidente en las siguientes semanas, es única e histórica.
El autor es Abogado y docente aniversario.
