PAZ REDUCE SU GABINETE A 12 MINISTERIOS Y CONCENTRA COMPETENCIAS ESTRATÉGICAS

4 de agosto.- La administración del presidente Rodrigo Paz Pereira dio ayer un nuevo giro a la estructura del Ejecutivo con una reforma que reduce de 14 a 12 los ministerios y concentra competencias consideradas estratégicas. La reorganización, presentada como el inicio de una nueva etapa de transformaciones, estuvo acompañada por la posesión de Fernando Aramayo como ministro de la Presidencia y de Héctor Huanca como ministro de Relaciones Exteriores.

Los cambios representan la mayor reestructuración del gabinete desde que Paz asumió el Gobierno. Según explicó el mandatario, el Estado pasó de 21 ministerios en la anterior administración a 17 durante la transición, luego a 14 al inicio de su gestión y ahora a 12, en una decisión orientada a reducir la burocracia y reorganizar las funciones del Ejecutivo.

La principal modificación consiste en la eliminación de los ministerios de Planificación del Desarrollo y de Turismo. En el primer caso, sus atribuciones serán redistribuidas entre otras carteras, mientras que en el segundo se creará una Agencia Nacional del Turismo, del Folclore y de la Gastronomía, concebida para articular de manera más ágil la participación pública y privada.

Como parte de la nueva estructura, Aramayo dejó la Cancillería para asumir el Ministerio de la Presidencia, que amplía sus atribuciones tras absorber competencias que anteriormente correspondían a los ministerios de Justicia y de Autonomías. Desde esa cartera deberá coordinar el gabinete, realizar seguimiento a las políticas públicas, fortalecer la relación con la Asamblea Legislativa y conducir la articulación del proyecto de redistribución fiscal conocido como 50/50.

En reemplazo de Aramayo fue designado Héctor Huanca, quien se desempeñaba como viceministro de Comercio Exterior, Inversiones Extranjeras e Integración. El nuevo canciller tendrá la misión de consolidar la apertura internacional impulsada por el Gobierno, atraer inversiones, ampliar mercados y fortalecer la presencia diplomática de Bolivia.

Durante el acto, Paz sostuvo que la reorganización responde a una planificación iniciada desde el comienzo de su mandato y no a una decisión coyuntural. “Estos cambios ministeriales forman parte de esa ruta. No son respuestas circunstanciales, son decisiones destinadas a preparar al Gobierno para la etapa de transformaciones que comienza”, afirmó.

El mandatario también agradeció la labor de los ministros salientes, en especial del ahora exministro de Planificación, Fernando Romero, a quien atribuyó buena parte del rediseño institucional que permitió reducir la estructura del Ejecutivo. Según explicó, el trabajo desarrollado por esa cartera permitió identificar funciones que podían ser transferidas y otras que dejaron de ser necesarias dentro de la administración pública.

Menos burocracia

El eje central de la reforma, según el presidente, es construir un Estado más eficiente sin disminuir su capacidad de respuesta. Paz insistió en que el objetivo no es reducir la presencia estatal, sino mejorar su funcionamiento mediante una estructura administrativa más ligera y coordinada.

En el caso del turismo, el Ejecutivo apuesta por reemplazar parte de la estructura administrativa tradicional con una agencia especializada que vincule al Estado con los actores privados y promueva con mayor rapidez la oferta turística, cultural y gastronómica del país.

“No se necesita un Estado más grande, tampoco se necesita un Estado ausente; se necesita un Estado más inteligente, más eficiente, más transparente y más cercano a la gente”, remarcó Paz al justificar la eliminación de ministerios y la redistribución de competencias.

En esa misma línea, Aramayo definió su nueva responsabilidad como un espacio de coordinación institucional antes que de concentración de poder. El nuevo ministro de la Presidencia señaló que la prioridad será fortalecer el funcionamiento del Estado y garantizar una mayor articulación entre los órganos públicos.

“Entiendo el Ministerio de la Presidencia no como un espacio de poder, sino como un espacio de articulación institucional”, afirmó durante su discurso de posesión, en el que sostuvo que la estabilidad del país dependerá del fortalecimiento de las instituciones y de la capacidad del Estado para responder con eficiencia a las demandas ciudadanas.

Con la nueva estructura ministerial, el Gobierno ingresa a una fase que Paz Pereira define como la de las “transformaciones profundas”, en la que pretende combinar una administración central más reducida con una reforma del aparato estatal, orientada a mejorar la gestión pública.

Fuente: El Deber

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