BRASILEÑOS CALCINADOS EN PANDO ERAN BUSCADOS POR 20 HOMICIDIOS

Pando, 31 de julio.- Cinco son las víctimas de este hecho que conmocionó Pando. Uno de los autores ya fue capturado en Brasil y el segundo involucrado permanece prófugo en Bolivia y controla el tráfico de drogas en la frontera, según la Policía brasileña.

Casi un año después del macabro hallazgo de cinco cuerpos calcinados en una vivienda del municipio de Bella Flor, en el departamento de Pando, la Policía Civil de Brasil confirmó a la Policía Boliviana la identidad de tres de las víctimas mediante pruebas de ADN. Dos de ellos son prófugos de la justicia brasileña, investigados por su presunta participación en al menos 20 homicidios, y de la esposa de uno de ellos.

Las víctimas fueron identificadas como Leonardo Vinicius Costa de Lima, Raimundo Nonato do Nascimento Oliveira y Ana Ires Assis de Souza, cuyos restos fueron sometidos a análisis genéticos en el Instituto de Análisis Forense (IAF) de Brasil. La información fue confirmada por la Policía Civil del estado de Acre y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Pando, que continúan investigando el caso ocurrido en territorio boliviano.

De acuerdo con las investigaciones, los tres formaban parte de un grupo de cinco ciudadanos brasileños que se encontraban refugiados en una vivienda ubicada en la comunidad de Mapajo, en Bella Flor, cerca de la frontera entre Bolivia y Brasil. Tras un enfrentamiento armado, la casa fue incendiada y los cuerpos quedaron completamente calcinados.

El delegado brasileño Aldízio Neto, responsable de la investigación, señaló que las evidencias apuntan a un enfrentamiento entre integrantes de una organización criminal que operaba en la región fronteriza.

Según las pesquisas, la vivienda era utilizada como refugio por prófugos de la justicia brasileña y las víctimas presuntamente habían sido expulsadas de la facción criminal, situación que habría desencadenado el ataque.

«Se sospecha que hubo un enfrentamiento entre miembros de pandillas y que algunos mataron a otros», explicó el investigador.

La Policía brasileña también presume que los otros dos cuerpos corresponden a Johnatan Silva Magalhães y Geovani Costa Almeida, aunque el avanzado estado de calcinación de los restos impidió confirmar científicamente sus identidades.

Prófugos buscados por múltiples homicidios
Las autoridades brasileñas informaron que Raimundo Nonato y Leonardo Vinicius eran fugitivos del sistema penitenciario de Acre y estaban siendo investigados por su presunta participación en al menos 20 homicidios cometidos en Brasil.

Incluso, la Policía Civil no descarta que el número de asesinatos atribuidos a ambos sea mayor, mientras continúan las investigaciones sobre las actividades que desarrollaban en la frontera boliviano-brasileña.

Además, los investigadores establecieron que uno de los presuntos responsables del ataque ya fue capturado en Brasil por otros delitos, mientras que otro sospechoso permanece prófugo y oculto en territorio boliviano. Según la Policía de Acre, este último sería uno de los principales operadores del narcotráfico en la región fronteriza.

Un crimen que conmocionó la frontera

El hecho ocurrió el 5 de agosto de 2025 en el municipio de Bella Flor, en Pando. Vecinos reportaron un intercambio de disparos durante la madrugada y, horas después, una vivienda apareció completamente incendiada.

Cuando efectivos de la Policía Boliviana y de la Policía Civil de Acre llegaron al lugar encontraron un escenario estremecedor: un cuerpo totalmente calcinado dentro de la construcción y restos óseos humanos dispersos en el exterior. Las autoridades incluso reportaron que animales de la propiedad habían consumido parte de los cadáveres, lo que complicó la recuperación e identificación de las víctimas.

El Comandante Departamental de la Policía de Pando informó en su momento que el caso fue asumido de manera coordinada entre Bolivia y Brasil, permitiendo el traslado de los restos al Instituto Médico Legal de Rio Branco, en el marco de los acuerdos de cooperación entre ambos países.

La identificación genética de las tres víctimas representa uno de los principales avances del caso desde que ocurrió la masacre. Ahora, las autoridades brasileñas esperan concluir la identificación del resto de los cuerpos y establecer la responsabilidad penal de todos los involucrados en el crimen.

Mientras tanto, las investigaciones mantienen como principal hipótesis un ajuste de cuentas entre integrantes de una organización criminal que utilizaba la región fronteriza entre Bolivia y Brasil como refugio para prófugos y centro de operaciones vinculadas al narcotráfico.

Fuente: El Deber

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